miércoles, 1 de junio de 2011

-Me sentiría muy halagada si alguna vez usted escribiera un cuento especialmente para mí. Soy una lectora insaciable.

Le dije que lo haría, sin duda, siempre que pudiera. Dije que no era un autor demasiado prolífico.

-¡No tiene por qué ser prolífico! ¡Basta que no sea estúpido e infantil!-

Recapacitó y dijo-: Prefiero los cuentos que tratan de la sordidez.

¿De qué?- dije, inclinándome hacia adelante.

-De la sordidez. Estoy sumamente interesada en la sordidez

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Ahora tengo otro blog; convive con éste, no lo reemplaza. Un blog para vomitar toda esa sordidez que me invade, porque yo no la prefiero.

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